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Sobre Nosotros

El estándar de oro en cremación para Puerto Rico

Celestium Cremation nació en 1986 con la visión de modernizar y dignificar los servicios funerarios en nuestra Isla. Hoy, nos enorgullece ser la empresa de cremación más grande y avanzada de Puerto Rico. Nuestra reputación es tal que no solo servimos a familias directamente, sino que somos los suplidores de confianza para las principales funerarias del país, quienes delegan en nosotros sus procesos más delicados.

¿Por qué somos diferentes?

  • Tecnología: Contamos con las instalaciones más modernas del Caribe, operando bajo los más estrictos estándares de seguridad y respeto ambiental.
  • Integridad y Transparencia: En un sector a menudo confuso, Celestium se destaca por ofrecer precios claros, sin costos ocultos y una comunicación honesta desde el primer contacto.
  • Liderazgo Local: Somos una empresa puertorriqueña que conoce los valores de nuestra gente. Nuestra infraestructura nos permite ofrecer una respuesta inmediata 24/7 en cualquier punto de la Isla.

Nuestra Misión: Proveer soluciones de despedida que brinden paz mental a las familias, garantizando que cada proceso se realice con la máxima dignidad, transparencia y excelencia técnica.

Un sueño llamado Celestium…

Celestium surgió de una profunda convicción que comenzó como el sueño de nuestro fundador. Aquella visión original, nacida del deseo de transformar el momento más difícil de una familia en un proceso de paz y dignidad, no se quedó en el pasado. Al contrario, se convirtió en un legado vivo, en un sueño que ha sido transmitido con orgullo y respeto de generación en generación dentro de nuestra familia. Con el paso de los años, Celestium ha evolucionado y crecido, adaptándose a los tiempos modernos y adoptando la mejor tecnología, pero manteniendo intacta la esencia y los valores con los que fue fundado. Hoy, esa herencia familiar sigue guiando cada uno de nuestros pasos.

Reflexión y legado de Don Carlos Eliseo Rodríguez Pardo

En mi mente creo que siempre existió Celestium. Claro, que al principio no tenía un nombre; era simplemente eso…un sueño. Pero un sueño basado en la realidad de que somos criaturas hechas a imagen y semejanza del Supremo Creador y con un alma o espíritu eterno y que por ende, transciende la fragilidad de esta vestidura humana llamada cuerpo. Por lo tanto, si creemos en la vida eterna y sabemos que tenemos un estuche para nuestra alma, este estuche debe ser tratado con dignidad.

Hace muchos años escuché un relato que en realidad no sé si fue fábula o historia, pero creo que los hará recapacitar tanto como me hizo recapacitar a mí.

“Una vez, un rico mercader del oriente que se dedicaba al comercio de joyas y piedras preciosas, adquirió de un humilde pescador una perla inigualable de un tamaño y un color nunca antes visto. La maravillosa perla era la envidia y admiración de todos y sus amigos le decían: “Vende la perla y serás el hombre más rico de la comarca”. Pero el mercader, hábil por demás, decidió exhibir la maravillosa joya en su tienda, para la cual construyó una lujosa vitrina. La gente acudía a su tienda a ver la gran perla, y el mercader multiplicó sus ventas ya que la posesión de esa gran joya le hacía merecedor de gran reputación comercial.”

“Una noche, la gran perla le fue robada y por mucho que la buscó y ofreció recompensas nunca pudo recuperarla. Afligido, viendo que su reputación mermaba al igual que sus ventas, tuvo otra gran idea genial: decidió exhibir la madreperla, el contenedor de la joya.”

Vino a mi mente de inmediato que esto se asemejaba mucho a lo que era la industria funeraria; comerciaban con el estuche, con el contenedor de la gran perla.

Con mis convicciones más sólidas que nunca, necesitaba un nombre que estuviese de acuerdo a tan sublime motivación…y qué mejor que un nombre que encerrara a la vez respeto, dignidad y sencillez. El cielo era algo a quienes todos nos referíamos como algo sencillo, pero al mismo tiempo superior. La palabra Celestium surgió tratando de interpretar un escrito en latín…había nacido Celestium (los celestiales) y nuestro logo “la Estrella de Belén”.